En el artículo sobre educación inclusiva vimos que incluir es quitar barreras para que cada alumno esté, participe y aprenda con los demás. Es una idea con la que es difícil no estar de acuerdo. El problema llega el lunes por la mañana, cuando tienes que observar, registrar, coordinarte con tres profesores, preparar materiales adaptados y hablar con la familia, todo en la misma semana. La teoría convence, pero la vida no da. Y es justo ahí donde la tecnología bien elegida marca la diferencia.
¿Qué papel tienen las TIC en la inclusión educativa?
Conviene separar dos usos, porque se confunden a menudo:
- Tecnología para el alumno. Herramientas que le permiten acceder al aprendizaje y participar: comunicar con pictogramas, escuchar un texto en lugar de leerlo, ampliar la pantalla, usar subtítulos. Es la parte más conocida.
- Tecnología para el equipo. Herramientas que quitan trabajo mecánico a quien da los apoyos: registrar, ordenar datos, hacer el primer borrador de un informe, cuadrar horarios. Se habla mucho menos de ella, y es la que más tiempo devuelve.
Las dos encajan con el Diseño Universal para el Aprendizaje. La primera ofrece distintas formas de acceder al contenido y de expresarse. La segunda deja tiempo para diseñar la clase pensando en la variedad, en lugar de ir parcheando sobre la marcha.
Tecnología que quita barreras al alumno
Comunicación aumentativa y alternativa (CAA). Para un alumno que no habla, o que habla poco, comunicarse es la primera barrera para participar. Los sistemas de comunicación aumentativa y alternativa le dan otra vía: tableros de pictogramas, comunicadores o aplicaciones en una tableta. En España, el recurso de referencia es ARASAAC, un banco de pictogramas desarrollado y financiado por el Gobierno de Aragón, con más de 10.000 pictogramas en una veintena de idiomas, gratuito y con licencia Creative Commons para uso no comercial (European Centre for Modern Languages, s. f.).
Una duda que aparece siempre en las reuniones con familias es si usar pictogramas o un comunicador frena el habla. La evidencia no apunta en esa dirección. Una revisión sistemática de 28 estudios con alumnado autista o con discapacidad intelectual que no tenía lenguaje funcional encontró que las intervenciones con CAA mejoraban el uso de la propia CAA y también la producción del habla. Eso sí, en más de la mitad de los estudios el efecto sobre el habla era pequeño (White et al., 2021). Dicho de otra forma: la CAA no compite con el habla, y su objetivo principal es que el alumno se comunique ya, no dentro de unos años.
Lectura en voz alta. Para el alumnado con dificultades lectoras, que un programa lea el texto en voz alta puede marcar la diferencia entre entender la tarea o quedarse fuera. Un metaanálisis de 22 estudios encontró un efecto moderado sobre la comprensión lectora (d = 0,35), que baja a 0,24 al corregir el posible sesgo de publicación, y los autores piden ensayos más rigurosos (Wood et al., 2018). Es una ayuda útil, no una solución mágica.
Lo que tienen en común estas herramientas es que no cambian al alumno: cambian el entorno para que pueda participar. Esa es la lógica de la inclusión.
Tecnología que devuelve tiempo al equipo
Aquí está la parte de la que menos se habla. Una inclusión de verdad pide mucho trabajo que no se ve: observar, registrar, coordinar, documentar, revisar. Si todo eso se hace a mano, el tiempo sale de donde no debería, que es la atención directa al alumno. Algunos ejemplos de dónde una herramienta puede devolver horas:
- Registrar conducta con datos, no con impresiones. Un registro de conducta en papel acaba en una carpeta que nadie analiza. Uno digital permite ver patrones en minutos y llegar al análisis funcional con datos, que es lo que hace falta para decidir apoyos en lugar de sanciones.
- El primer borrador de los documentos. Una IA puede ordenar tus notas y proponer un borrador del informe psicopedagógico o de un plan de apoyo. El criterio, la revisión y la firma siguen siendo tuyos, como explicamos en el artículo sobre IA para psicólogos.
- Organizar apoyos y horarios. Cuadrar a mano unidades, alumnos, profesorado y auxiliares hace que casi nunca se pruebe una organización distinta. Una hoja de cálculo bien montada o un simulador permite comparar escenarios en una tarde.
Conozco experiencias de centros que han usado este tipo de herramientas para reorganizar los horarios de sus profesionales de apoyo y redistribuir los apoyos, y así han podido introducir metodologías como la docencia compartida. Sin una forma rápida de probar escenarios, ese cambio rara vez llega a plantearse.
La idea de fondo es sencilla: cada hora que la herramienta quita de lo mecánico es una hora que puede volver al alumno. Por eso, para un equipo, la pregunta útil no es «¿qué app usamos?», sino «¿qué tarea nos come más tiempo sin aportar criterio?».
La IA en el cole: qué dicen la UNESCO y la ley europea
Con la IA generativa conviene ir con cuidado, y no por miedo, sino porque hay normas. La UNESCO publicó en 2023 su guía sobre IA generativa en educación e investigación. Pide un uso centrado en las personas, que los gobiernos regulen estas herramientas y protejan los datos de los usuarios, y propone que el alumnado tenga al menos 13 años para usarlas en el aula (Noticias ONU, 2023).
En la Unión Europea, el Reglamento de Inteligencia Artificial clasifica como sistemas de alto riesgo varios usos educativos: los que deciden el acceso o la admisión a un centro o distribuyen al alumnado entre centros, los que evalúan los resultados del aprendizaje, los que valoran qué nivel educativo recibirá una persona y los que vigilan conductas prohibidas durante los exámenes (Reglamento (UE) 2024/1689, anexo III, punto 3). Para quien trabaja con alumnado con necesidades de apoyo, el mensaje es claro: una herramienta que decide por ti la modalidad de escolarización o la evaluación de un alumno entra en un terreno muy regulado. Una herramienta que te ayuda a ordenar tus notas para que tú redactes y decidas es otra cosa.
Y si la herramienta guarda datos de alumnos, hay que mirar dónde los guarda y quién responde de ellos. Lo contamos con detalle en el artículo sobre software para psicólogos, y vale igual para un colegio.
Cuándo la tecnología excluye en lugar de incluir
La tecnología no es inclusiva por sí sola. Estas son las señales de que una herramienta está restando:
- No es accesible. Una plataforma que no funciona con lector de pantalla, o que exige leer mucho para usarla, levanta una barrera nueva.
- Solo la usa el especialista. Si el comunicador del alumno se queda en el aula de apoyo y no llega al aula ordinaria ni al recreo, no está sirviendo para participar.
- Sustituye a la relación. Una tableta para que el alumno «esté tranquilo» mientras el resto trabaja no es inclusión: es apartarlo con pantalla.
- Da más trabajo del que quita. Si hay que meter los mismos datos en tres sitios, el equipo la abandonará en un mes, y con razón.
- Nadie sabe dónde van los datos. Si no puedes explicar a una familia dónde están los datos de su hijo, todavía no la deberías usar.
Seis preguntas antes de meter una herramienta en el cole
Para llevar esto a una reunión de equipo, estas preguntas filtran casi todo:
- ¿Qué barrera concreta quita, y a quién? Al alumno para participar, o al equipo para tener tiempo. Si no sabes responder, no la necesitas.
- ¿Funciona para todos los que la van a usar? El alumno, el tutor, el profesorado de cada materia y la familia, no solo el especialista.
- ¿Cuánto tiempo ahorra de verdad? Cuenta también el tiempo de aprender a usarla y de mantenerla.
- ¿Quién decide? La herramienta propone, el profesional decide. Si es al revés, desconfía, y repasa lo que dice el Reglamento de IA.
- ¿Dónde quedan los datos? Servidores, contrato de encargo de tratamiento y qué pasa si dejáis de usarla.
- ¿Cómo sabremos si funciona? Decide antes qué vais a mirar dentro de tres meses: participación, tiempo ahorrado, datos registrados.
Para llevarlo a la práctica
Las TIC y la IA no hacen inclusivo un cole. Lo que hacen, bien elegidas, es quitar dos tipos de barreras: las que impiden al alumno acceder y participar, y las que impiden al equipo tener tiempo para apoyarle. La primera parte es la más visible. La segunda es la que más se olvida y la que más falta hace cuando la vida no da. Si esta semana solo puedes hacer una cosa, identifica la tarea mecánica que más horas le quita a tu equipo. Esa es la primera candidata para una herramienta.
¿Lo ves distinto o te ha pasado algo parecido? Escríbeme a hola@caosycriterio.es.
Referencias
- European Centre for Modern Languages (s. f.). ARASAAC. Inventario de herramientas TIC. https://www.ecml.at/de/Resources/ICT-tools/InventoryID/342
- Noticias ONU (2023, 7 de septiembre). La UNESCO pide regular el uso de la inteligencia artificial generativa en las escuelas. https://news.un.org/es/story/2023/09/1523892
- Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, de Inteligencia Artificial, anexo III, punto 3. Servicio de asistencia de la Ley de IA, Comisión Europea. https://ai-act-service-desk.ec.europa.eu/es/ai-act/annex-3
- White, E. N., Ayres, K. M. et al. (2021). Augmentative and alternative communication and speech production for individuals with ASD: a systematic review. Journal of Autism and Developmental Disorders, 51, 4199-4212. https://apps.asha.org/EvidenceMaps/Articles/ArticleSummary/0d044f51-9a5f-442f-9581-ceccff2840ca
- Wood, S. G., Moxley, J. H., Tighe, E. L. y Wagner, R. K. (2018). Does use of text-to-speech and related read-aloud tools improve reading comprehension for students with reading disabilities? A meta-analysis. Journal of Learning Disabilities, 51(1), 73-84. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5494021/
